¿Quién Soy?

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Vivo en una piña debajo del mar, En algún lugar dentro del planeta irrealidad..., New Zealand
Pienso que quizá la única virtud que realmente poseo, es la de no conocerme lo suficiente como para que me guste hablar de mi. Yo siento con los dedos y respiro con los ojos, por eso me gusta más respirar en colores y ver en blanco y negro. Verdades hay muchas, pero se saben pocas, y eso es lo que nadie comprende. Prefieren mentirse a ellos mismos que darse cuenta de que viven en una mentira andante, que nadie es dueño de su vida al final, que todos somos esclavos de algo. Yo, lo acepto, y por eso soy libre. Soy como la tinta con la que se escriben palabras en la arena, esperando que el mar las borre... Y me encanta.

¿Cuántos Sois?

lunes, 29 de marzo de 2010

3º Izquierda

Allí vivía.
Allí se instalaron las nubes sin pedir permiso.
Yo tengo ganas de decir que sí a todo lo que me digan.
Sí a un beso
Si a un abrazo
Sí a dame tu cariño

Pero no me deja, mi forma de ser y el hecho de siempre echarte de menos.
Amanecer con tu sonrisa sería el consuelo que tanto tiempo llevo buscando.
Me difuminaría imperceptiblemente hasta poder colarme por las rendijas de tus sueños silenciosos. Y pintarte muecas alegres cuando algún sueño pesaroso aparezca.
Y ser una especie de luz que ilumine en la oscuridad de las noches que pases con insomnio.

Y el sólo pensarlo, me da escalofríos. Y más aún porque esto lo escribí hoy a eso de las seis de la mañana, cuando fui totalmente consciente de que no podría dormir.
Ya no sé si gritan desde fuera o soy yo quien grita.
Pero en plan bestia, con ganas de arrancarme la piel a tiras y dársela de comer a los lobos que quieren deborarme.
Tal vez así puedan ser felices y yo deje de ser un monigote pegado a la pantalla de un estúpido ordenador.

Don't tell me that is over...

Dime que lo dices por no hacerme daño, siendo consciente de que me lo harás digas una cosa u otra.
Llegados a este punto, la que siempre saldrá perdiendo seré yo.

Don't fear...

Déjame el miedo a mi, que estoy más acostumbrada a su perfume exasperante.

Mientras que las horas van cicatrizando en mi cerebro, soy capaz de mostrar una sonrisa repuesta que estoy dispuesta a mostrar todo el tiempo necesario hasta que vuelva a ser como antes (¿?)
Si es eso posible.


Palabras que llueven
Llueven palabras...
Sobre nuestros silencios
Imperceptibles.

Te quiero:
pero tengo que irme


Littlest things are the most important things in our empty lives.



Ralladas interminables aparte, los mosquitos ya están de nuevo picándome en masa.
Tengo ronchas de tamaños variados en sitios increíbles (como en la yema de un dedo)

Hoy volví a ver a Curro, esta vez lo fui a buscar.
Llevaba los pantalones caídos y una camiseta que me gustó mucho y los tenis que le regalé por su cumpleaños el pasado año.
Sé que lo ha hecho a posta, pero he optado por quedarme calladita. Así estoy más guapa.
Sin decir nada me ha dado un abrazo que yo he rechazado lo más delicadamente que he podido. Ultimamente soy reacia a recibir abrazos de la mayoría de la gente. Me picó el bicho de la eterna estupidez por lo visto. Y visto el panorama, me parece que no me queda antídoto.

Como Catastrophic estaba interesada en Curro, pasaré a contar más cosas de él.
Este ser cumplirá veintiún años en Julio. Me invitará a su cumpleaños que celebra en una casa que Diossabrádóndeestáporqueyonotengonirepajoleraidea.
Y como tampoco creo en Dios, estoy segura de que nadie excepto él y su madre sabe dónde se ubica. De todas formas, al final nunca puedo ir.
Le conocí por casualidad en un mal momento de mi vida y bueno de la suya.
Tiene los ojos negros. Muy negros y muy grandes. A veces incluso da miedo mirarlos.
A veces, da miedo darle dos besos porque su "barba" de tres días (poca) pincha de coj... Tiene instintos asesinos.

Sabe cómo hacerte sonreir momentáneamente y siempre dice que le digas todo, pero luego se queda callado.
 Le gusta el rap y rapea (creo que me estoy repitiendo)
Quiere ser fisioterapeuta y me animó a que me fuera a Madrid.
Ahora ya no sé cómo hablarle porque dice que he madurado, y me da miedo pensar en lo que eso significa.
Curro es una de esas personas que cuando te caes y no se lo dices ni se cosca, pero si se lo dices te levanta y te ayuda a reconstruírte.
Es despistado desordenado y de mi altura más o menos.
Podría pasarme horas hablando con él de tonterías y que se me hicieran cortísimas. Pero la seriedad no es su fuerte.
Hoy me invitó a un helado. Su culpa será si me resfrío. Y me dijo que hay más peces en el mar. Y yo le dije que los peces no me gustaban.

Ahora si leyera esto me mataría, o diría que va a hacerlo, me daría una palmadita en la espalda y propondría algún plan absurdo para que me riera.

Pero yo no tengo ganas de reírme.
Me he quedado enredada en las redes de una espiral de dudas, miedos, confusión y pétalos de flores (por la primavera). Y mira que intento decirme diez veces al día que el amor no existe. Que ahora no se puede hacer nada. Que deje de insistir en mis sueños absurdos. Que sólo intenta animarme. Que no quiere nada de mi. Que encontrará lo que busca. Que yo no seré.

Pero bueno. Siempre he sido un pelín desconfiada. Desconfío de mi, de la situación y sobre todo de los silencios. Pero no puedo borrármelo de la cabeza, por mucho que quiera hacer reset, no funciona como en los ordenadores. No estoy hecha de metal. Y sigo con esa sensación de asfixia en cada poro de mi piel. Y sigo teniendo ganas de llorar. Shh, no se lo digáis o acabará sintiéndose culpable.

La culpa es mía. Los sentimientos no tienen cabida. No aquí. Aquí no, por mucho que yo insista.


En el tercero izquierda de una calle cualquiera de mi ciudad, esa de la que ansío huir, vivía una chica amable con todo el mundo, menos consigo.
Ella adoraba a todo lo que tuviera vida.
Su vida se apagó un jueves cualquiera de Agosto, y aunque yo no la conocía mucho, no puedo dejar de pensar en ella. Creo que sentirme identificada no puede ser del todo bueno.

Agosto es demasiado caluroso.

Siempre recordaré su sonrisa tímida escondida tras los cabellos largos rubios. Y recordaré cuando se le cayeron. Lo hermosa que estaba. Blanca como la nieve. Y brillante como los días de Mayo.
Creo que se llamaba Amanda.




Yo te recuerdo


Me rindo.
Estoy enamorada de ti y no voy a evitarlo.
Eso queda en un cajón dentro de mi misma.
Si vuelves a abrirlo. Será sólo culpa tuya.


 
He dicho.

1 comentario:

Catastrophic dijo...

DIOOOOS! Tu tambien dices he dicho! La gente me mira raro, pero lo uso mucho!
Mejor me lo pintas... lo describes como si lo quisieras... pero bueno, yo chitón. No me meto.
(L)

Un premio ^^

Un premio ^^
Gracias!