¿Quién Soy?

Mi foto
Vivo en una piña debajo del mar, En algún lugar dentro del planeta irrealidad..., New Zealand
Pienso que quizá la única virtud que realmente poseo, es la de no conocerme lo suficiente como para que me guste hablar de mi. Yo siento con los dedos y respiro con los ojos, por eso me gusta más respirar en colores y ver en blanco y negro. Verdades hay muchas, pero se saben pocas, y eso es lo que nadie comprende. Prefieren mentirse a ellos mismos que darse cuenta de que viven en una mentira andante, que nadie es dueño de su vida al final, que todos somos esclavos de algo. Yo, lo acepto, y por eso soy libre. Soy como la tinta con la que se escriben palabras en la arena, esperando que el mar las borre... Y me encanta.

¿Cuántos Sois?

viernes, 12 de marzo de 2010

Tú, ti, te, contigo


Asentí, desconfiada,

a la lacónica llamada de una sonrisa deforme.
En mi interior...



Le doy al play del MP3 con insistencia, esperando a que, tal vez, me calme el escuchar música.
Sí, estoy de los nervios. Y no me quedan chicles. Y no me quedan uñas. Dedos sí, pero es porque no me gusta la carne.
Sé que eso no te lo había dicho. La carne no me gusta. Otra cosa que deseché de mi vocabulario.
No paro de dar vueltas sobre tu pedestal, que está extrañamente vacío.
De darle a F5 como si mientras más veces lo pulse antes volveré a ver una palabra tuya.

Otra vez soñé con tus labios. Y otra vez desperté con la agridulce sensación de no encontrarte a mi lado. Ni delante tampoco. No estabas en ninguna parte. Y yo estaba sola.

Otra vez.


Puede que no sea tan difícil llegar a sentirme bien o mal por algo en concreto. Pero todo ahora mismo se resume en algo. Tú.

Absorbes mi energía como si fueses un agujero negro. Y lo peor: no quiero que me la devuelvas. Conservo la esperanza de que a ti te sirva para algo.
Hace un rato reía porque estaba hablando con alguien... ahora se fue y vuelvo a entristecerme.
No es como cuando me dedicas una sonrisa misteriosa y río durante días.


Siento que no me queda nada más que decir. Y eso me tiene frustrada. ¿Tal vez pierdas tu interés?

Inexistentes los sentimientos no se demuestran. Aquellos que existen en un grado u otro, acaban por emerger.

No sé si lo sabes, pero te quiero demasiado.
Pero no llego a la dependencia. Te quiero tanto que ni siquiera eso me agradaría. Sería como impedirte que te fueras. Impedirte ser feliz.
Yo... soy incapaz de hacer feliz a una estrella. Me falta inmensidad. Me faltan fuerzas. Me falta todo.

Las piernas me tiemblan tan sólo con recordar que sí, también tú lo dijiste.

- ¿Me quieres?
- Lo juro.
- ¿Me amas?
- Lo dudo.
- Dime, entonces, ¿qué sentido tiene?

¿A qué estamos jugando?


Planeando primaveras y sueños quebrados en mi memoria... llegué a la conclusión de que nunca volvería a ser lo que era... y que así es mejor.

Prefiero ser así y poder saber de tu existencia.



Me perdí en el recobeco de mi inexistencia
seguía faltando algo tras tantas sonrisas
Las miradas me lo dicen.
No eran ciertas.

Tantas historias que se entremezclan y se hacen una.
Tus manos y las mías, entrelazadas por alguna
calle de Madrid.
Nevadas las aceras.
Tu nariz roja y fría.
Mis pies pequeños.
Muy cerquita.

Y que se alzase el viento por un instante
y me llevase los cabellos a la cara.
Los apartases tú, con un gesto de la mano,
y una sonrisa que nunca duerma.

Merman las palabras.
Precipitan y caen.
Abismos ocultos por el cegador brillo de tu coraza.
La mía se endurece. No te preocupes, estoy bien.

Los andenes se desdibujan.
No me gustan las despedidas.
Te agachas sobre mi rostro y me tocas la punta de la nariz.
También fría, como la tuya.
Y haces eso con lo que tanto he soñado.
Un beso de esquimal, tonta.

Ya sabes que me gusta cuando tú lo dices.
Así tiene sabor a fresa.
Así es algo cuyo significado sólo tú y yo lo conocemos.
Y yo respondo con las mejillas encendidas.
Agacho la cabeza y miro a mis pies.
¿Me abrazas?

Ya sabes que no me quiero.
Pero los espejos no me importan cuando tus ojos me describen.
Pese a que ello dure un breve lapsus de tiempo.
¿Cuando puedo sentirme realmente feliz?
Cuando puedo sentirte cerca...

Mirarte sin prisas y empezar a caminar colgada de tus dedos,
para no perderme...
porque me sigo sintiendo pequeña.
Y que cierres los ojos y podamos despedirnos con un beso...







De acuarela.






Prometo pintarlo la próxima vez, para que así, aunque tu pesimismo y el mio se unan estrechamente, pueda soñar-te emergiendo de las paredes de mi desesperanza.




Me siento pequeña y frágil. Volvieron a hacerme daño.
El suelo se torna del color de las rosas rojas.
Caigo inconsciente en los brazos de mi tristeza.






Te echo de menos.

Y me siento ridícula por tanto repetir que te quiero. No sé si es que no lo entiendes o que te da exactamente igual.
Dejaré de pedir señales. Lo juro.



Esperaré lo que haga falta.

Bésame y calla, tonto...

1 comentario:

Catastrophic dijo...

Entiendo esta entrada demasiado.

Un premio ^^

Un premio ^^
Gracias!