¿Quién Soy?

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Vivo en una piña debajo del mar, En algún lugar dentro del planeta irrealidad..., New Zealand
Pienso que quizá la única virtud que realmente poseo, es la de no conocerme lo suficiente como para que me guste hablar de mi. Yo siento con los dedos y respiro con los ojos, por eso me gusta más respirar en colores y ver en blanco y negro. Verdades hay muchas, pero se saben pocas, y eso es lo que nadie comprende. Prefieren mentirse a ellos mismos que darse cuenta de que viven en una mentira andante, que nadie es dueño de su vida al final, que todos somos esclavos de algo. Yo, lo acepto, y por eso soy libre. Soy como la tinta con la que se escriben palabras en la arena, esperando que el mar las borre... Y me encanta.

¿Cuántos Sois?

jueves, 2 de septiembre de 2010

Quimeras

Siempre había creído que el cielo nocturno estaba confeccionado a partir de pequeños fragmentos de los sueños de quienes dormían en la ciudad. Incluso de la propia ciudad, con sus luces y sombras. Entonces, las estrellas, el por qué estaban allí y dejaban verse sólo a veces, tenía, quizá, más sentido.


A veces, al susurrarle un deseo al oído de una de las fugaces, pretendía que le respondiera con algo distinto a la indiferencia. Ésta era una reacción típicamente humana. Entonces, las fugaces, en su condición de efímeras, no la dejaban pegar ojo, mientras esperaba una respuesta concluyente.


Supo que nunca llegaría cuando se vio allí, reflejado en las pupilas de aquel desconocido al que tantas veces había visto y nunca reconocido. Se había pasado toda su vida intentando conocer una verdad que derogase a toda pizca de irrealidad. Entonces supo lo ficticio del universo que había creado.
Y se quedó roto, hecho trizas, tumbado sobre la nube que regaba la ciudad de la Hipocresía.



Cuando suenas a noche,
los grillos callan.
Te mezclas con los rayos de luna
y las sombrías
sombras
negras.


Y te sientes
pletórico,
suspendido en una fracción
de universo
solamente tuya.


Flotas
sin saber cómo
hasta que el mañana
se despereza en tus retinas
y tu iris se destiñe
en horas muertas.


No habría colores
si no los soñásemos.
No habría lugares que compartir
si hiciésemos las maletas
antes de dibujar momentos
para recordar después.



Lo que hoy
más me cuesta
es saber
que
tú solito
chocaste
contra mi cima.

Y el chasquido
de tu mirada
impactando contra la mía
originó
fuegos artificiales.

7 comentarios:

Weirdo dijo...

Oh dios, ¡cómo me encanta!

Mar. dijo...

(: Sin palabras !! bueno si: Precioso.

Besos!

Pilar dijo...

Me ha gustado mucho, sobre todo los fuegos artificiales.

Hermoso

Beautiful Disaster dijo...

Es un poco triste, pero precioso ^^
A veces yo también me termino creyendo que los universos que invento son reales xD
Un beso!

bixitoluminoso dijo...

Hace tiempo escribi un relato sobre algo mas o menos parecido a lo que tu has relatado... y me recordo muchisimo a el...

VeroPato dijo...

Hermoso sin duda.. como siempre gotitas de sinceridad, de sentimiento, de amor =)
Nos leemos saludos

Goibniu dijo...

un beso desde el sur.

Un premio ^^

Un premio ^^
Gracias!